Aplicaciones biotecnológicas del látex de plantas
Las enzimas proteasas aisladas del látex de diversas especies de plantas representan uno de los tres más importantes grupos de enzimas de uso industrial, constituyendo aproximadamente el 60% del total de enzimas comercializadas en el mundo (Rao et al., 1998; Morcelle et al., 2004).
El uso de proteasas en el desarrollo de tecnologías ambientalistas incluye el tratamiento de pieles y procesos de bioremediación (Uhlig, 1998) y su aplicación en la incorporación a detergentes domésticos (Sangeetha y Abraham, 2006).
Recientemente se ha identificado, en la región de la Patagonia, una planta de la familia Apocynaceae cuyo látex contiene proteasas alcalinas, que están siendo actualmente aisladas, purificadas y caracterizadas, a los fines de lograr la superexpresión de estas proteasas vegetales en microorganismos y obtener una producción a gran escala bajo condiciones controladas, que tendrán promisorias aplicaciones industriales (Sequeiros, 2006).
La mayoría de las proteasas que han sido aisladas y caracterizadas en diversas especies de plantas laticíferas tienen alta estabilidad a altas temperaturas, variables condiciones de pH, presencia de agentes caotrópicos y solventes orgánicos, lo que les confiere potencial utilidad y aplicabilidad en las industrias (Yadav et al., 2006); adicionalmente, presentan la cualidad de no ser propensas a autolisis aún a muy bajas concentraciones (Patel et al., 2007; Bhowmick et al., 2008; Humar y Jagannadham, 2008; Tomar et al., 2008).
Otras enzimas presentes en látices de plantas, con alto potencial biotecnológico, son las quitinasas, enzimas capaces de hidrolizar la quitina, el segundo biopolímero natural más abundante, después de la celulosa, formado por cadenas lineales de β-1,4-homopolímero de residuos de N-acetilglucosamina (Haki y Rakshit, 2003). La quitina forma el exoesqueleto de los artrópodos y representa uno de los mayores productos de desechos en la industria camaronera, con un estimado de 2,5 millones ton/año en algunos países, por lo que el uso de enzimas qutinasas en tecnologías ambientalistas se hace cada vez más promisorio (Haki y Rakshit, 2003).
Los látices de Calotropis procera y Carica candamarcensis contienen enzimas con alta actividad quitinasa, como parte de una estrategia de defensa de la planta contra hongos e insectos predadores (Freitas el at., 2007; Souza et al., 2011), que podría ser de utilidad como parte de las biotecnologías ambientalistas para clarificar aguas servidas y en la degradación de los desechos de la industria camaronera. Así mismo, las quitinasas termoestables tienen utilidad en las industrias de alimentos, cosméticos, farmaceuticas y agroquímicas (Haki y Rakshit, 2003).
El extracto acuoso del látex de Euphorbia tirucalli ha probado ser eficaz como molusquicida en el control del caracol Lymnaea acuminata que actúa como vector de la Fasciola hepática y Fasciola gigantica con valores de LC50 de 0,92 mg/L y 0,51 mg/L en 24 y 96 horas respectivamente sin causar mortalidad, aun en presencia de una LC90, en el pez Channa punctatus que comparte el mismo hábitat del caracol (Tiwari y Singh, 2005). Dosis sub-letales del extracto acuoso provocaron alteraciones significativas en las concentraciones de glicógeno, piruvato, lactato, proteína total y aminoácidos libres, así como en la actividad de las enzimas deshidrogenasa láctica, deshidrogenasa succínica, citocromo oxidasa, aspartato aminotransferasa y alanina aminotransferasa de L. acuminata ( Tiwari y Singh, 2005).
Algunos látices de plantas pueden presentar propiedades insecticidas. Fracciones de terpenos (100 µg/mL) obtenidas del látex de Glossocarya calcicola presentaron efectos citotóxicos contra insectos con valores de IC50 de 2,1 a 3,1 µg/mL sobre Drosophyla melanogaster (Rasikari et al., 2005).
El látex de Hevea brasiliensis ha tenido una gran variedad de aplicaciones biotecnológicas, principalmente derivadas de su contenido de poliisoprenoides (goma), cuya producción mundial alcanzó 10.280.888 toneladas en el 2009 (FAO, 2011) y 24,4 millones de toneladas en 2010 según el International Rubber Study Group (IRSG, 2011) destinado a la fabricación de materiales como el caucho, pelotas, guantes quirúrgicos, mascarillas, sondas, drenajes, catéteres, torniquetes, jeringas, cintas adhesivas, estetoscopios, prótesis dentales, gomas de borrar, balones, tetinas, botas de goma, plantillas para zapatos, y otros, en una lista que reúne más de 40.000 productos
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